Sunday, January 16

Time went by... Fly away, bye bye...



Obviously, I owe you an apology because I have been ignoring this site lately, and I just feel bad for not came back. I've been in here-since 2010!!! Anyways, I was so in love with this site in the beginning! I made two hundred post and told stories -- funny -- sad ones! Remember? --and now, I don't know, it's just I'm getting tired, or maybe it's because I'm older and it'd be a waste of time to be stuck here with nothing new to say. Some people think that blogging is easy but it is not. It requires dedication and It is definitely hard to bring yourself back. But in the end, I'm thankful, i love it but I feel faded out, pushed away, so I guess I stayed enough time here. If you've read this far, I thank you. I wish the best in life and take care of yourselves.

P.S. I think, however, I'll come back here for you again. Like I always do. I'm not alone and there is hope to get back on track again.

~Sincerely, Me.




Sunday, July 4

La razón para creer

 


Confío en las emociones,
en esa fuerza invisible que, 

aun después de la tormenta,
encuentra la manera de reconstruirse.

Confío en la capacidad del alma
de volver a levantarse,
de encontrar sentido entre oscuridades
y luz en medio de la incertidumbre.

Creo en los amaneceres,
no porque prometan certezas,
sino porque recuerdan que nada permanece inmóvil,
que todo cambia,
que siempre existe la posibilidad de volver a empezar.

Y, por encima de todas las cosas,
creo en el amor eterno.

No en el amor perfecto,
sino en aquel que transforma,
que deja huellas imborrables,
que nos expande y nos demuestra,
aunque también nos hace ver las cosas mas claras.

Creo en la valentía silenciosa
de quien se entrega a la vida sin garantías,
de quien abraza lo desconocido
y continúa caminando.

Creo en la belleza auténtica
de dejar que el tiempo fluya,
sin intentar retener lo que se va
ni apurar lo que no llegó.

Creo en el riesgo inmenso
de vivir con el corazón abierto,
sabiendo que toda verdadera entrega
implica también la posibilidad de salir lastimados.

Después de todo,
nunca busqué un camino hacia la libertad.

Porque comprendí que la libertad
no se encuentra al final de ningún destino,
ni espera detrás de ningún logro.

La libertad está en cada elección consciente,
en cada verdad que nos animamos a construir,
en cada paso dado avanzar honrando a quienes somos.

Y quizá la vida no sea otra cosa
que aprender a caminar ese sendero,
consecuentes a nuestra esencia,
el alma despierta
y el coraje suficiente para seguir adelante,
incluso cuando el horizonte se siente lejano.

 

 

P.D: Es una reflexión profunda de vivir sin corazas, abrazando la vulnerabilidad como un recurso poderoso y entendiendo que la libertad no es una meta final, sino el motor que nos impulsa en cada decisión. ¿Acaso no es esa la valentía de ser, sentir y existir sin condiciones a lo que realmente apasiona y enciende cada día?  

 

 

Saturday, December 26

Legado






Dejé huellas.

 

Sembré un halo de paz
en medio de este existir.

 

Solté un sol entre las sombras
para iluminar el camino hacia la luz.


Derramé esperanza
sobre un mañana incierto.

 

Abrí las ventanas al aire fresco
para aliviar la rutina gris
que pesa sobre lo cotidiano.


También dejé gotas de amor.

pequeñas y persistentes.

 
Para que el espíritu se fortalezca y resista,

para que pueda seguir viviendo.

 
Para que siga latiendo,
creciendo.

 

Y recuerde que incluso la más tenue luz
es capaz de desafiar la oscuridad.

 

 


Saturday, September 19

La vida entre líneas y puntos suspensivos

 


Me pregunto, en voz baja y cautela,
¿Cuándo aprenderé a distinguir la verdad entre tantas mentiras?

¿En qué día olvidado del tiempo se esconden las respuestas?
Antes de que la luz se apague quisiera saberlo.

Cada día es un acertijo sin sentido,
un hilo roto en la costura de todos los días.
¿Por qué es difícil aceptar?
¿Quién lo eligió?

Cuando los ojos reflejan el vacío perlado de la luna,
recordamos el paso fugaz,
la esperanza breve que nació con la lluvia de flores azules,
y este fuego sin consuelo que muere, 

con el más perfecto atardecer.

 

Jamás necesité llamar a los ángeles antes de la primavera.
Porque todo lo que brotaba en invierno 

eran apenas simples versos, 

sin rumbo y puertas entreabiertas.

Ilusamente creí que así llegarían las risas,
estrofas y poemas felices que solo habitan en el tiempo.
Pero no.
Fue demasiado pedir. Demasiado bueno para ser verdad.

Y este septiembre, se llenó de sombras que arrastraron silencios,
ausencias que desvelarían a cualquiera.

Volcando la mirada hacia el exterior, 

a esa herida que no supo curarse.
La tenue oscuridad de la tarde 

y las primeras luces amarillas vuelven,
vuelven siempre a su forma original.

 

Me gustaría saber de quién es la culpa, 

quizás lo sospecho, y lo sé, 

pero al instante la certeza ya lo olvidé.
Me intriga saber si perdí mucho,

y ahora, me quedé pensando, 

solo queda cerrar los ojos
y pensar que nada cambió.

 Dejar la calma distraída entre mil dolores,

en el espacio entre la sombra y la soledad.

Me enredo en recuerdos, me pierdo en las fotos.
Nada más queda de lo que existió.
Me quedo flotando en mil preguntas, 

mil si pudiese revivir a esa flor 

que brota en el desierto.

Los sentimientos no hablados.

El silencio enseña que no existen reglas, 

sino promesas sin garantía,

y en cualquier idioma duele igual.

Levanta fuerza esta corriente, 

y adormecida se lleva a la gente.

 

P.D: El impacto emocional en el periodo de cuarentena. 

 

 

 

 

Saturday, June 27

Donde el mundo se detuvo

 


Pero ¿qué pasa cuando la oscuridad no está solamente afuera, sino también dentro de nosotros? ¿Qué pasa cuando dejamos de cuestionar? y cuando el miedo nos paraliza y entregamos nuestra capacidad de pensar y decidir?

Creo que estamos olvidando muchas cosas esenciales. Dejamos de escuchar a la naturaleza, de cuidar nuestro cuerpo y de reconocer esa conexión profunda que nos une con la Tierra y todo lo que existe. La luz que nos llega del universo nos recuerda que somos parte de algo mucho más grande. Nuestra conexión con el cielo, con la esencia y con nuestro propio ser es parte de esa búsqueda que tantas veces dejamos de lado, distraídos por el ruido, las preocupaciones y los miedos cotidianos.

Sin embargo, pareciera que cada vez nos cuesta más levantar la mirada, contemplar y preguntarnos qué estamos haciendo con nuestra vida. Hoy nos preocupamos por sobrevivir, pero ¿cuánto nos ocupamos realmente de vivir? Nos hablan de salud, de seguridad, de libertad, pero ¿cuánto espacio nos queda para reflexionar, para elegir conscientemente y para hacernos responsables de nuestras propias decisiones?

También permitimos que el miedo ocupe un lugar demasiado grande en nuestras vidas. El miedo a la enfermedad, al contagio, a la muerte, al futuro, a lo desconocido. Y cuando el miedo gobierna, la razón se nubla, la conciencia se debilita y dejamos de escuchar esa voz interior que tantas veces intenta mostrarnos el otro camino.

No se trata de negar la realidad ni de ignorar los peligros que existen. Se trata de aprender a mirar con mayor conciencia, sin miedo de buscar información, de distinguir los hechos de las suposiciones y de no entregar nuestra libertad de pensamiento a nadie.

Porque una sociedad que deja de pensar por sí misma corre el riesgo de convertirse en prisionera de sus propios miedos y de lo que otros deciden.

Está claro que la pandemia puso en evidencia nuestra vulnerabilidad, pero también dejó al descubierto otra pandemia, menos visible y no por eso menos preocupante: nuestra indiferencia, nuestra ignorancia y esa costumbre de aceptar las cosas sin preguntarnos qué consecuencias tienen para nosotros, para los demás y para el mundo. Si seguimos permitiendo que nuestros campos, nuestros alimentos y nuestro entorno se deterioren por prácticas que perjudican el equilibrio natural, ¿qué futuro estamos construyendo? Los productos transgénicos, los herbicidas, los pesticidas y tantas otras cuestiones relacionadas con nuestra forma de producir y consumir merecen ser examinados con responsabilidad, conocimiento y conciencia.

Hay que desaprender muchas cosas. Cuestionar lo que aceptamos como verdad absoluta y tomar la iniciativa en temas de salud, educación, seguridad, consumo, fabricación y reciclaje. Necesitamos comprender que cada decisión cuenta, que cada producto que consumimos tiene un impacto y que nuestras acciones pueden beneficiar o perjudicar al medio ambiente.

No podemos seguir viviendo como si la Tierra fuera un recurso inagotable, como si todo lo que recibimos nos perteneciera sin obligaciones. Somos parte de ella, dependemos de su equilibrio y, de alguna manera, también somos responsables de su destino.

Y en medio de tantas preguntas, de tanta incertidumbre y de tanta oscuridad, vuelvo siempre al mismo lugar: el corazón.

Dios es tan justo que nos concedió la posibilidad de encontrar, dentro de nosotros mismos, ese espacio donde todavía habita la verdad, aunque tantas veces la silenciamos con nuestras elecciones, el egoísmo o nuestra indiferencia. Dentro de nosotros está la conexión sagrada con el cielo, con la Tierra y con todo lo que nos recuerda que la vida tiene un sentido mucho más profundo que el simple hecho de existir.

Por otro lado, hay algo que siento profundamente: la luz infinita del AMOR siempre, siempre nos llega por el corazón y no por la mente.

La mente puede confundirse, llenarse de dudas, quedar atrapada en los razonamientos y en los miedos. El corazón, en cambio, cuando aprendemos a escucharlo de verdad, puede convertirse en ese lugar donde recuperamos la paz, la compasión y la capacidad de reconocernos en el otro. Los miedos impuestos, las divisiones y el ruido del mundo parecen querer alejarnos de esos sentimientos, de esa fuerza que no necesita imponerse para transformar, ni gritar para hacerse escuchar. Porque el amor no encierra, no somete, no destruye. El amor nos devuelve a nuestra esencia, nos invita a cuidar, a comprender y a vivir con mayor conciencia.

Dios provee lo necesario para cada corazón, pero está en nosotros aprender a escuchar, reconocer y recibir lo que nos acerca a la verdad, a la paz y al bien.

Quizás no podemos cambiar el mundo de un día para otro. Pero sí podemos comenzar por nosotros mismos, por nuestras decisiones, por la manera en que tratamos a los demás y por la conciencia con la que habitamos este planeta.

Que no sea el miedo el que dirija nuestros pasos. Que no sea la oscuridad la que nos haga olvidar la luz. Y que ninguna guerra, visible o invisible, nos haga perder lo que todavía nos mantiene unidos. Cuidemos de nuestro ser interior, ese faro encendido por el Amor que, aun en las noches más oscuras, sigue mostrándonos el camino de regreso a nosotros mismos.

 

 

 

Saturday, May 2

Crónicas de aislamiento

 


Hoy, los hospitales son los nuevos campos de batalla. Los médicos y el personal sanitario, los soldados. Y nosotros, somos parte de esta guerra que nos toca vivir, encerrados en casa, como prisioneros de una realidad que ninguno eligió. 

¿Será esta una nueva guerra mundial, quizás la tercera? 

La diferencia es que esta vez no nos la cuentan, ni la vemos a través de las imágenes de una pantalla. La estamos viviendo en carne propia, desde nuestro propio encierro. Sabemos que cuidarnos y cuidar a los demás es una responsabilidad que nos corresponde como ciudadanos, pero eso no quita que sintamos que también se nos priva de una parte de nuestra libertad. Y, en los casos más difíciles, la lucha es por algo mucho más esencial, seguir viviendo.

A lo largo de la historia, se han escrito innumerables libros con relatos y testimonios sobre las consecuencias devastadoras de las guerras. Cambian los escenarios, cambian las circunstancias, pero siempre quedan las heridas, el miedo, las pérdidas y las preguntas que nadie puede responder. ¿Hasta dónde puede llegar la maldad cuando el poder se impone por encima de la vida? ¿Hay algo más detrás de tanto sufrimiento, algún plan macabro que desconocemos? ¿O llegamos a un punto en el que nos cuesta distinguir entre los peligros reales y aquellos miedos que otros pueden despertar en nosotros? Quizás, en medio de tanta incertidumbre, lo más difícil sea precisamente eso, aprender a mirar lo que sucede con claridad, sin dejarnos dominar por el miedo y sin renunciar a nuestra capacidad de pensar, cuestionar y decidir por nosotros mismos. La vida sigue y mientras todo avanza yo también y reflexionando sobre todo...

 

P.D: Asomada a la ventana, contemplé el atardecer. Amo como estos cristales enmarcan el mundo. Hoy el cielo se coloreó como un lienzo en constante cambio, un cuadro perfecto de ese preciso instante y del siguiente. Qué manera tan hermosa de ver como todo cambia y se transforma.

 


 

 

Sunday, December 29

A Tribute to Life

 




Through time and endless space,

 life’s miracles keep their pace;

 a sacred tide, a holy blaze,

 a divine pulse that never fades.


Like rivers through eternal sky,

 they whisper softly: Live, it's frightful not to live.

 And in that vast and shining blue,

 we rise as birds with wings anew.


For just a breath, for just a flight,

 we taste existence, pure and bright,

 the fragile gift, the secret art,

 of beating hope within the heart.


We journey on through loss and doubt,

 through questions never figured out;

 yet trust that in the quiet deep

 unseen victories gently sleep.


To love beyond what eyes can see,

 to walk the road of destiny;

 to turn the pain that finds us all

 into a prayer that breaks the wall.


A silent revolution born

 from wounded night to brighter morn.


To guard this life with steadfast hands

 against harsh wars and barren lands,

 against the hunger, stark, unfair,

 the wound of want in open air.


To live, and learn to live once more,

 with childlike wonder at the core,

 with open eyes and fearless gleam,

 and hearts still faithful to a dream.


For in simplicity we find

 the boundless truth of humankind:

 in kindness, generosity;

 in light, enduring hope to be;

 and in pure love, above, untold,

 the Whole within each living soul.








I’d love to share a poem I recently rediscovered, a small treasure I found tucked away in my chest of memories.


I hope it finds a place in your heart.



Sunday, December 1

But Time


I know I haven't written in a while, and I certainly haven't posted anything in a while. I just wanted to let you know that that's going to change. I'm planning to go through all of my old poetry and figure out the stuff I want to keep and the stuff I don’t. Some of the things I’ve posted before are too personal, too raw, and just plain not good. I’m going to remove them here within the next couple of days, then go through it all and resubmit the pieces that I think really capture important points in my life, as well as my ability as a writer. It’s going to be a long and painful process, I’m sure, but I think that what I can actually look at and use again will be well worth it.

Some of you may have already noticed that I went through and deleted and/or removed a lot of things. I really want this website to be a source of inspiration and comfort for me, and in order to achieve that, I needed to figure out what was truly important. I promise you all that these things will grow again, but in a much more productive manner for all of us.

Like I said, it’s not going to be a quick or easy journey, but I’m hoping that if I take it one step at a time, I’ll get there, and will truly have a blog that I’m proud of and can call my own! That being said, I’m also going to have a hell of a lot of fun discovering myself all over again, and hopefully finding not only new friends but new inspirations and creative outlets as well.

I have endeavoured, by careful correction and revision to give an update to all of those who are paying attention. It’s been a hard process for me, to be honest. I loved each and every work I had in there for one reason or another, but I really did need to refocus my writing and realize what was truly going to push me to be better at my craft in the future.

Aside from that, I’ve also been turning up the dial on the whole deleting process. It’s been a very slow and painful task. I’m trying to do about a hundred every two days or so just to keep myself on track, but as I look through them, I can’t help but stop and read them all. It’s been a trip down memory lane, to say the least. I can’t believe how far I’ve come and how much just a couple of years have caused me to grow.

I only want you to know that you won’t be disappointed with the changes I’ve made and with who I’ve become. Just hang in there with me, let me clean out this old page and do my thing, and you’ll have just as much fun on this adventure as I do.

I just wanted to let you guys know that I’m still working on the revamping process and all that good stuff. It’s taking a little longer than I’d like to delete all the poems and such, but I should have expected that, considering how many there were. I was reading a few of them, though, and I’m amazed that I have any followers at all. Some of these poems are truly not good, and some of the fiction as well. I can’t believe how much I’ve grown, and I really can’t wait to see it all come together and to be able to look back and see every bit of that growth through the years.

In other news, I’m so excited I can barely contain myself.

All in all, I have a feeling of these are going to be a lot of fun, something I’ll carry with me for the rest of my life. I know it’s not going to be a walk in the park, but I’ve come to the conclusion that I’m more than up for the challenge. I’m ready to kick some ass and show the world what I’m made of!

I logged on to my blog tonight and realized that I might have been wrong. It doesn’t feel right to be on it. After all, this page may be filled with so much drama that it’s ridiculous, but it’s mine, and it’s my angsty teenage self. I’m not the same person I was before, but I’m still Miriam, and that means I’m still made up of all the things from my past. I may be an adult woman now, but I’m still the angst-ridden teenager from years ago who was obsessed with so many dorky things and full of piss and vinegar. I’m back tonight for some reason I can’t quite put my finger on. I’m going to poke around, explore, find out what I’ve missed, and maybe even submit something.